Cómo mejorar tu productividad en el trabajo

Una forma de hacerte imprescindible en tu puesto de trabajo es demostrando tu productividad e implicación en el trabajo. Pero a diferencia de lo que se cree comúnmente, estos conceptos no tienen por qué ir unidos a trabajar siempre más de una hora extra al día. De hecho, terminar tu jornada laboral más tarde de lo que está estipulado en tu contrato, y hacerlo con frecuencia, puede significar todo lo contrario: una ineficiente organización individual o corporativa.

En España tenemos una de las jornadas laborales más largas de Europa, y sin embargo, según datos de la Comisión Europea, nuestra productividad no es de las más altas del continente, sino que se sitúa muy por debajo de países como Holanda, Alemania, Noruega, Dinamarca, Francia, Bélgica, Austria o Suiza. Aunque la estructura organizativa del país o de la empresa no dependa de nosotros, sí podemos llevar a cabo una serie de trucos con los que maximizar nuestros resultados en el tiempo del que disponemos.

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  1. Planifica tu jornada. La mejor forma de aprovechar tu jornada es organizándola y planificando las diferentes tareas que tienes que desarrollar a lo largo del día. Dedica 20 minutos mínimo a la planificación cada día, y hazlo con cabeza, priorizando según la importancia y espaciando los tiempos de manera correcta. Para esto, no vale ser demasiado optimista y llenarte de tareas en muy poco tiempo (no por ello serás más productivo si después no consigues terminarlas en el tiempo estimado), ni tampoco deberías asignar mucho más tiempo del necesario a una tarea. Aunque debes contar con tiempo de margen por si surgen imprevistos, si sabes que cuentas con mucho tiempo por delante para realizar algo, acabarás desaprovechándolo y terminándolo todo en el último momento. En el punto medio está siempre la mejor opción.
  2. Comienza por las actividades más difíciles. Dedica las primeras horas de tu jornada a las tareas más difíciles. De buena mañana estarás más fresco y podrás concentrarte mejor en el desempeño de una tarea si es compleja para resolverla con mayor rapidez y efectividad. El único inconveniente puede ser que termines dejando todas las tareas para el final del día y no estés en tus mejores condiciones. Prueba, y decide tu estrategia teniendo en cuenta estos factores.
  3. Focaliza tu atención en una única cosa cada vez. Aunque creamos que haciendo muchas cosas a la vez aprovecharemos mejor el tiempo, no hay nada más lejos de la realidad. Centra tu atención cada vez en una actividad y verás como la concentración te permite ser mucho más productivo.
  4. Descansa cada cierto tiempo, y hazlo de verdad. Cuenta con márgenes de tiempo para descansar. Si despejas tu mente y cuerpo para recuperar energía, comenzarás de nuevo con mucha más dedicación y concentración. En definitiva, aumentarás en gran medida tu productividad.
  5. Aprende a decir que no. Sé fiel a tu planificación y no te desconcentres por motivos que no sean realmente transcendentes. Si un compañero te pide que hagas algo y no es relevante, puedes decirle que lo pospones para otro momento, pero interrumpir la actividad que estés haciendo en ese momento para concentrarte en algo diferente requiere de mucho más tiempo del que piensas.
  6. Ordena tu lugar de trabajo y herramientas de trabajo. Mientras más ordenado tengas tanto tu espacio físico como tu espacio virtual (la nube, las carpetas y archivos de tu ordenador), menos tiempo emplearás en encontrar cada cosa. Además, un buen sitio de trabajo estimulará tu creatividad y tu concentración.
  7. Evita distracciones online. Las nuevas tecnologías nos hacen la vida más fácil, pero a veces nos generan una gran pérdida de tiempo. Las diferentes aplicaciones, redes sociales y correo electrónico nos hacen sentir la necesidad de estar constantemente activos y conectados a la espera de un mensaje o una interacción. Evítalo, restríngete a ti mismo su uso, y más durante tu jornada laboral. Notarás la diferencia.
  8. Separa las tareas. Cuando una actividad parece muy compleja y requiere de gran parte de tu tiempo, divídela en tareas más pequeñas. Te ayudará a ponerte en marcha, disminuir tu estrés y lanzarás señales a tu cerebro de que estás alcanzando tus metas. Cuando tenemos un reto muy grande y tardamos mucho en conseguirlo, nos desmotivamos y nos enfrentamos de forma diferente a la tarea, pero si vamos viendo pequeños logros, nuestras ganas se potenciarán.
  9. Delega responsabilidades. No siempre tenemos la capacidad y el tiempo de poder hacerlo todo. Delegar responsabilidades en otras personas, o recurrir al outsourcing de determinados servicios puede ser una gran opción: no lo veas como un gasto, sino como una inversión de tu tiempo.

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