Por qué no encontramos el trabajo que soñamos

¿Alguna vez has pensando en cuál es el origen de los obstáculos con los que te topas a la hora de encontrar un empleo que se adapte a ti? El mercado laboral no está en su mejor momento todavía, pero muchas veces es uno mismo quien se pone los límites y las barreras para llegar al objetivo: trabajar en lo que verdaderamente uno quiere.

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Comienza por definir bien tu objetivo

Cuando se está en búsqueda de empleo nuestro objetivo es simple: encontrar trabajo. Pero ¿es realmente eficaz este objetivo? Para que una meta se pueda cumplir, primero debe cumplir ciertos requisitos, y no todo vale para que se trate de algo realista y asequible. Desde ciertas ramas de la inteligencia emocional, un buen objetivo debe ser concreto, medible, con fecha límite y que dependa sólo de ti. Concreto porque mientras más definas tu meta, más fácil será el camino o proceso a seguir. Si enuncias tu objetivo con un “quiero encontrar empleo”, el margen de error y de desmotivarte en el camino es muy amplio. Debes definir tu objetivo en muchos más pequeños y ordenados en el tiempo, para saber hacia dónde ir. “Quiero encontrar trabajo de cocinero” sería un objetivo más concreto, que después podrías dividir en muchos más pequeños: “Actualizar mi CV acorde al perfil de cocinero”, “Acudir a ferias de hostelería”, “Reciclar mi formación de cocinero realizando cursos en X”, etc.

¿Y nunca has oído eso de que se trabaja mejor bajo presión? Con los objetivos ocurre lo mismo. Si tienen fecha límite o nosotros mismos nos marcamos un plazo, el rendimiento será mayor. Y más si tendremos algún tipo de recompensa. Eso sí, siempre y cuando sea un plazo de tiempo realista y asequible. De lo contrario, no conseguiremos nuestra meta y solo daremos paso a la frustración. Además, sólo debe depender de ti. Si se trata de algo que implica el consentimiento o implicación de muchas más personas, la consecución del objetivo y los resultados no estarán garantizados nunca por mucho que pongas de tu parte. Y encontrar empleo sí que entra en las metas que dependen, en gran medida y quitando ciertas excepciones, de uno mismo.

Toma de conciencia

La toma de conciencia implica un autoanálisis de uno mismo y de su situación actual para saber exactamente en qué momento laboral te encuentras, la situación en la que realmente deseas estar y cuál es el camino que tienes que realizar para llegar de una a otra. Este análisis tiene qué ver también con la aceptación: ¿De verdad quieres hacer algo porque debes o  te han dicho que ese es el mejor camino, o porque quieres? ¿Qué te ha impedido conseguir tu objetivo? ¿Qué capacidades y recursos tienes? ¿Qué te conviene hacer? ¿Qué quieres conseguir en tu carrera profesional? ¿Y para qué?

Conviértete en responsable de tus actos

Aunque el victimismo está muy presente en todos los aspectos de la vida, coge fuerza en el mercado laboral. Cuando no alcanzamos lo que queremos, tendemos a culpar a todo lo que nos rodea y a sentir que nosotros solo somos víctimas de nuestro entorno. Sin embargo, si no nos responsabilizamos de lo que nos está pasando, nunca nos responsabilizaremos de que somos nosotros mismos quienes tenemos que encontrar la solución.

Convéncete de que puedes hacerlo

Si no estás convencido de que puedes conseguir lo que te propones, ¿cómo vas a conseguirlo? La falta de seguridad en uno mismo es uno de los principales motivos por los que abandonamos nuestra meta y nos perdemos por el camino. No sólo tienes que crees que puedes hacerlo, sino también convencerte de que tienes la capacidad suficiente para llevar a cabo las acciones que sean necesarias. Como decía Theodore Rooselvelt, “Si crees que puedes, ya estás a mitad de camino”.

Motívate por el cambio y pasa a la acción

Alcanzar una meta siempre implica realizar ciertos cambios. Para motivarte, debes recordarte las razones que te llevan a ese cambio. Da importancia a visualizar cada cierto tiempo el objetivo una vez lo hayas conseguido e imaginar las sensaciones que tendrás cuando lo alcances. Se trata de darle gasolina al cerebro para que trabaje enfocándose a ese objetivo y a las acciones que tiene que llevar a cabo. Porque sin acción, no habrá resultados. De cada pequeña acción, por mínima que sea, siempre habrá resultados o consecuencias. Si no pasas a la acción, nunca desarrollarás el potencial que tienes para conseguir tus propias metas. Ponte a prueba.

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